Barcelona, España

Farmacia Bolós

Comercio

Uno de los establecimientos más frecuentados y apreciados en las ciudades es la farmacia. Se trata de un espacio al que acudimos cuando necesitamos un producto sanitario o cuando el médico nos ha recetado una medicina que nos cure de alguna dolencia o enfermedad. Suele ser un lugar en el que entran y salen personas de forma asidua, por lo que es necesario que el acceso esté carente de barreras arquitectónicas.

Las puertas automáticas Manusa son de gran ayuda en este aspecto ya que, además de ofrecer altos estándares de higiene y seguridad, permiten que los clientes de la farmacia entren y salgan del local de forma rápida y sin necesidad de empujar una puerta.

Uno de los proyectos emblemáticos de Manusa se encuentra en la farmacia Bolós. Se trata de un establecimiento que inició su actividad en 1902 y que se encuentra ubicado en un edificio modernista realizado por el arquitecto Josep Bomènech i Estapà en la Rambla de Catalunya (Barcelona), que destaca por la conservación original de la decoración de la época del Modernismo.

La farmacia está plagada de connotaciones simbólicas. En la puerta se representa en vitral un naranjo, árbol que posee varias propiedades farmacológicas y encima se puede leer el letrero con el nombre de la farmacia rodeado de adormideras, la planta más representativa de las farmacias modernistas. 

¿Es compatible instalar una puerta automática en un edificio modernista? Por supuesto. Respetando al 100% su integridad, se instaló una puerta automática de apertura lateral, utilizando el panel de madera con el vidrio emplomado que representa el naranjo que había en la puerta original. De esta manera, Manusa ofrece una solución de puerta automática completa y práctica, pero sin romper la estética e imagen de la fachada de la farmacia.

Además, las puertas automáticas Manusa ayudan a cumplir con el decreto ley en favor de la eficiencia energética que obliga a establecimientos con puerta exterior hacia la calle a contar con puertas de cierre automático. Esto favorece la sostenibilidad y el ahorro energético manteniendo las puertas cerradas cuando nadie accede o sale de la farmacia.