La UNE-EN 16005+A1:2024 establece los requisitos y métodos de ensayo relacionados con la seguridad de uso de las puertas automáticas peatonales. Se aplica a puertas correderas, batientes, giratorias, equilibradas y plegables con desplazamiento horizontal, tanto en entradas habituales como en vías de evacuación y salidas de emergencia.

La norma aborda los riesgos asociados al funcionamiento automático, como el aplastamiento, el impacto, el cizallamiento, el arrastre, el atrapamiento o los movimientos incontrolados. También define las medidas de protección y los procedimientos necesarios para verificar que esos riesgos se han reducido adecuadamente.

La normativa EN 16005 es una norma armonizada de seguridad de uso. Su aplicación permite justificar la presunción de conformidad con los requisitos de la Directiva de Máquinas cubiertos por la propia norma, pero no sustituye el procedimiento completo de evaluación de conformidad ni las normas de producto que puedan resultar aplicables.

¿Qué regula la normativa EN 16005?

La EN 16005 especifica los requisitos de diseño y los métodos de ensayo aplicables a las puertas peatonales accionadas mediante sistemas electromecánicos, electrohidráulicos, electromagnéticos o neumáticos.

Su objetivo es controlar los peligros que puede generar la puerta durante el funcionamiento previsto y ante usos incorrectos razonablemente previsibles. Para ello, evalúa la puerta completa, no únicamente el operador, los sensores o las hojas de forma independiente.

La norma considera, entre otros aspectos:

  • La seguridad funcional del sistema.
  • La alimentación de energía y los mandos.
  • Los materiales y la geometría de las hojas.
  • La activación de la puerta.
  • El movimiento de las hojas.
  • Los dispositivos de protección.
  • La limitación de las fuerzas de impacto.
  • Las distancias de seguridad.
  • El funcionamiento de baja energía.
  • El uso en vías de evacuación.
  • La durabilidad de las medidas de seguridad.

El análisis abarca las distintas fases de la vida de la puerta, desde el transporte y el montaje hasta la utilización, el mantenimiento, el desmontaje y la retirada.

La Guía completa de puertas automáticas permite ampliar esta información y conocer las principales tipologías, las normas relacionadas y los criterios de selección.

Descubre la guía completa

¿Cuál es la versión vigente de la EN 16005?

La versión vigente en España es la UNE-EN 16005+A1:2024, publicada el 4 de diciembre de 2024. Es idéntica a la norma europea EN 16005:2023+A1:2024 y sustituyó a la UNE-EN 16005:2013 y a su corrección UNE-EN 16005:2013/AC:2015.

La referencia de la EN 16005:2023+A1:2024 fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea como norma armonizada en apoyo de la Directiva 2006/42/CE sobre máquinas. Desde el 16 de marzo de 2026, esta es la edición que confiere presunción de conformidad cuando se utiliza la EN 16005 como norma armonizada.

Hasta el 13 de enero de 2027 continúa aplicándose la Directiva 2006/42/CE. El Reglamento (UE) 2023/1230 relativo a las máquinas será aplicable a partir del 14 de enero de 2027.

¿A qué puertas automáticas se aplica?

La UNE-EN 16005+A1:2024 se aplica a las puertas automáticas peatonales interiores y exteriores destinadas principalmente al paso de personas.

Incluye estas tipologías:

  • Puertas automáticas correderas.
  • Puertas automáticas batientes.
  • Puertas automáticas giratorias.
  • Puertas equilibradas.
  • Puertas plegables con hojas de desplazamiento horizontal.

También contempla puertas peatonales automáticas integradas en otros conjuntos cuando su función principal es permitir el paso seguro de personas.

La norma regula la seguridad de uso en:

  • Entradas y pasos peatonales habituales.
  • Vías de evacuación.
  • Salidas de emergencia.
  • Puertas con características de resistencia al fuego o control de humo, únicamente en lo relativo a los riesgos derivados de su funcionamiento automático.

En este último caso, la EN 16005 no evalúa las prestaciones de resistencia al fuego o control de humo. Estas características se regulan mediante la UNE-EN 16034 y las demás normas aplicables a la sectorización.

¿Qué productos y funciones quedan fuera de la EN 16005?

La presencia de un operador automático no basta para determinar la norma aplicable. Hay que considerar la función principal de la puerta, el tipo de movimiento y su uso previsto.

Aspecto regulado

Norma de referencia

Seguridad de uso de puertas automáticas peatonales

UNE-EN 16005

Características de prestación de puertas automáticas peatonales, excepto batientes

UNE-EN 16361

Puertas industriales, comerciales, de garaje y portones

UNE-EN 13241

Resistencia al fuego y control de humo

UNE-EN 16034

Instalación, uso y mantenimiento en España

UNE 85121

La EN 16005 no se aplica, entre otros productos, a:

  • Puertas de movimiento vertical.
  • Puertas de ascensores.
  • Puertas instaladas en vehículos.
  • Puertas destinadas principalmente al tráfico de mercancías o vehículos.
  • Puertas utilizadas en procesos industriales.
  • Tabiques móviles.
  • Torniquetes.
  • Puertas de andén.
  • Barreras de tráfico.
  • Puertas destinadas a entornos con riesgo de explosión.

Las puertas industriales y destinadas principalmente al paso de vehículos o mercancías deben analizarse dentro de su propio marco. El artículo sobre la normativa EN 13241 para puertas industriales desarrolla ese ámbito específico.

Diferencia entre la EN 16005 y la EN 16361

La EN 16005 regula la seguridad de uso y los métodos de ensayo relacionados con el funcionamiento automático de la puerta.

La UNE-EN 16361:2014+A1:2017, en cambio, es una norma de producto y características de prestación para puertas peatonales automáticas —excepto batientes— diseñadas inicialmente para instalarse con motorización automática. Esta edición continúa vigente.

Ambas normas pueden intervenir sobre una misma puerta, pero cumplen funciones diferentes:

  • La EN 16005 aborda los riesgos generados por el funcionamiento automático.
  • La EN 16361 establece el marco de producto y las características de prestación de las puertas incluidas en su ámbito.

¿Qué riesgos contempla la normativa EN 16005?

La norma identifica los peligros significativos que deben tenerse en cuenta durante el diseño, la evaluación y la puesta en servicio de una puerta automática peatonal.

Riesgos relacionados con el sistema y la energía

El conjunto debe responder de forma segura ante posibles situaciones relacionadas con:

  • Fallos de la seguridad funcional.
  • Pérdidas o alteraciones de la alimentación.
  • Funcionamiento incorrecto de los mandos.
  • Activaciones involuntarias.
  • Movimientos no controlados.
  • Utilización manual de la puerta.

La evaluación debe comprobar cómo actúa el sistema en condiciones normales y ante fallos que puedan afectar a la seguridad.

Riesgos mecánicos

El movimiento de las hojas puede generar puntos peligrosos con riesgo de:

  • Aplastamiento.
  • Impacto.
  • Cizallamiento.
  • Arrastre.
  • Atrapamiento.

Estos riesgos pueden aparecer entre dos hojas móviles, entre una hoja y una parte fija, en los bordes principales o secundarios de cierre y dentro de la zona barrida por la puerta.

La posición y el tipo de riesgo varían según la tipología, el sentido del movimiento y la configuración instalada. Por este motivo, las mismas medidas de protección no resultan válidas para todas las puertas.

¿Cómo deben protegerse los puntos peligrosos?

La EN 16005 no exige que todas las puertas incorporen el mismo número o tipo de sensores. Las medidas deben seleccionarse a partir de la tipología, el movimiento, el entorno de instalación y la evaluación de riesgos del conjunto.

Entre las medidas contempladas se encuentran:

  • Resguardos y barreras físicas.
  • Distancias de seguridad.
  • Dispositivos sensibles de protección.
  • Supervisión de la zona de movimiento.
  • Limitación de las fuerzas de impacto.
  • Funcionamiento de baja energía.
  • Control, ralentización o detención del movimiento.

La protección puede conseguirse mediante una medida concreta o mediante la combinación de varias. Lo determinante es que el riesgo residual se reduzca hasta el nivel requerido para el uso previsto.

Protección en puertas correderas

En las puertas automáticas correderas deben analizarse especialmente:

  • Los bordes principales y secundarios de cierre.
  • El espacio entre hojas móviles.
  • La aproximación de las hojas a partes fijas.
  • La zona de apertura.
  • La zona de paso.

Los dispositivos de protección deben impedir que la puerta cierre o continúe su movimiento cuando una persona se encuentra en una posición de riesgo.

Protección en puertas batientes

En las puertas automáticas batientes se estudian:

  • La zona barrida por la hoja.
  • El borde principal de cierre.
  • Los bordes secundarios.
  • Los puntos próximos al eje de giro.
  • El riesgo de impacto durante la apertura y el cierre.

Según la evaluación realizada, la reducción del riesgo puede apoyarse en dispositivos de protección, distancias de seguridad, limitación de fuerzas o funcionamiento de baja energía.

Protección en puertas giratorias

Las puertas automáticas giratorias presentan requisitos específicos relacionados con:

  • La velocidad periférica.
  • La zona barrida por las hojas.
  • Los puntos de convergencia entre partes móviles y fijas.
  • La detección en la zona de paso.
  • La iluminación.
  • La función de parada de emergencia.
  • La protección frente al impacto y el atrapamiento.

Por tanto, una puerta giratoria no se evalúa aplicando exactamente las mismas medidas que una puerta corredera o batiente.

¿Qué exige en vías de evacuación y salidas de emergencia?

No cualquier puerta automática puede instalarse en una vía de evacuación. La puerta debe haber sido diseñada, evaluada y configurada expresamente para desempeñar esa función.

La EN 16005 contempla distintas configuraciones, entre ellas:

  • Puertas con función antipánico o break-out.
  • Puertas correderas y plegables sin función antipánico.
  • Puertas batientes sin función antipánico.
  • Puertas giratorias utilizadas en vías de evacuación.
  • Sistemas de selección y bloqueo de los modos de funcionamiento.

En España, el DB SI del Código Técnico de la Edificación establece condiciones para las puertas peatonales automáticas situadas en recorridos de evacuación. Entre otros aspectos, regula su respuesta ante un fallo del suministro eléctrico o una señal de emergencia. El DB SUA interviene cuando la puerta se encuentra en un itinerario accesible y condiciona las soluciones admisibles y las fuerzas de apertura.

Por tanto, la puerta debe evaluarse como parte de la estrategia de evacuación del edificio. No basta con comprobar su funcionamiento durante el uso habitual.

¿Cómo se verifica el cumplimiento?

La UNE-EN 16005 incorpora procedimientos para comprobar las medidas de seguridad aplicadas a la puerta.

La verificación puede incluir inspecciones, mediciones y ensayos relacionados con:

  • La seguridad funcional.
  • La alimentación y los mandos.
  • Los materiales y la geometría.
  • La activación de la puerta.
  • El movimiento de las hojas.
  • Las fuerzas dinámicas.
  • Los dispositivos de protección.
  • Las distancias de seguridad.
  • El funcionamiento de baja energía.
  • Las funciones vinculadas a la evacuación.
  • La durabilidad de las medidas de seguridad.

La conformidad debe comprobarse sobre la configuración completa de la puerta y en las condiciones previstas para su instalación.

¿Qué relación tiene la EN 16005 con el marcado CE?

El cumplimiento de la EN 16005 no equivale, por sí solo, a completar el marcado CE de una puerta automática.

La EN 16005:2023+A1:2024 está armonizada en apoyo de la Directiva 2006/42/CE. Su aplicación confiere presunción de conformidad con los requisitos esenciales de seguridad y salud cubiertos por la norma, pero el fabricante continúa siendo responsable del procedimiento completo de evaluación de conformidad.

Este procedimiento incluye, entre otros elementos:

  • La evaluación de riesgos.
  • La aplicación de las medidas de reducción necesarias.
  • La elaboración de la documentación técnica.
  • La verificación de la puerta completa.
  • La emisión de la declaración de conformidad.
  • La colocación del marcado CE.
  • La entrega de las instrucciones de uso y mantenimiento.

Cuando la puerta también está incluida en la UNE-EN 16361 o incorpora prestaciones de resistencia al fuego o control de humo, deben considerarse además los requisitos derivados de las normas de producto correspondientes.

¿Cómo influyen la instalación y el mantenimiento?

La seguridad definida durante el diseño debe conservarse después de la puesta en servicio.

Una puerta evaluada correctamente puede dejar de responder a sus condiciones iniciales si:

  • Se instala de forma distinta a la prevista.
  • Se altera la posición de los dispositivos de protección.
  • Se modifican los modos de funcionamiento.
  • Se sustituyen componentes sin evaluar su compatibilidad.
  • No se comprueba el funcionamiento de los sistemas de seguridad.
  • Se realizan reparaciones o modificaciones sin documentarlas.

En España, la UNE 85121:2018 regula la instalación, el uso y el mantenimiento de las puertas peatonales automáticas y continúa vigente.

El mantenimiento debe atender a las instrucciones del fabricante y comprobar, entre otros aspectos:

  • Los dispositivos de detección y protección.
  • Los mandos y selectores de modos.
  • Las funciones de emergencia.
  • El estado de las hojas y los componentes móviles.
  • Las fuerzas y velocidades cuando resulte necesario.
  • Las reparaciones y modificaciones efectuadas.

No existe una única periodicidad válida para todas las puertas. Los intervalos deben definirse según las instrucciones del fabricante, la frecuencia de uso, las condiciones de funcionamiento y los requisitos aplicables.

Puedes ampliar esta información en el contenido sobre mantenimiento de puertas automáticas.

 

La EN 16005 evalúa la seguridad de la puerta completa

La conformidad con la EN 16005 no depende de incorporar un sensor determinado ni de comprobar cada componente de manera aislada.

Las hojas, el operador, los mandos, los dispositivos de protección y la configuración instalada deben funcionar como un único sistema capaz de controlar los riesgos asociados al movimiento.

Las medidas seleccionadas deben responder a:

  • La tipología de la puerta.
  • El entorno de instalación.
  • El uso previsto.
  • La presencia de puntos peligrosos.
  • Las condiciones de evacuación, cuando correspondan.
  • Las necesidades de mantenimiento durante su vida útil.

También es necesario diferenciar la seguridad de uso de otras prestaciones. La resistencia al fuego, el control de humo, la resistencia frente a la intrusión o las funciones especiales de seguridad se regulan mediante sus propios marcos técnicos.

A partir de estos requisitos, puedes consultar los modelos de puertas automáticas de Manusa y conocer las configuraciones disponibles para cada proyecto.

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